Isla Duende
Allá en Isla Duende, donde todos los deseos se cumplían, la gente era feliz. Los pescadores llenaban sus redes de pesces, los granjeros tenían buenas y abundantes cosechas, y los niños jugaban sin ninguna preocupación.
De repente, una gran nube se postró encima de la isla, impidiendo que el sol pudiese iluminar la vida de sus habitantes. Durante mucho tiempo el cielo parecía de cemento, los pájaros desaparecieron, los pescadores que intentaban llenar sus redes como antes, eran comidos por la mar, las tierras de los granjeros se volvieron estériles y los niños dejaron de jugar.
Pero un día, un gran día, alguien miró al cielo, lo miró fijamente y le gritó: "¿¿¿El que es lo que quieres de nosotros nube???, desde que estas aquí todo son desgracias, ya nadie sonríe. ¿Pero sabes el que te digo?, podrás quitarme todo lo que quieras, pero no mi felicidad, ni mi esperanza. Porque yo , si, yo, ¡¡soy feliz!!. Soy feliz porque cada día que pasa, es un día mas que estoy con los mios, y es un día menos de tu vida, porque como ya te dije no me vas a quitar ni mi felicidad ni mi esperanza"
Las palabras de aquella persona, sonaron en toda la isla, como si el eco quisiera que todo el mundo las escuchara. La gente empezó a salir de sus casas e hicieron lo mismo, gritaron a la nube con todas sus fuerzas. Fue tanta la unión que provocó aquel primer grito que la nube desapareció de repente. Los mares se calmaron y se volvieron a llenar de peces, las tierras empezaron a ser fértiles y volvieron a dar frutos y los niños volvieron a jugar.
Desde aquel día, ninguna nube volvió a oscurecer el corazón de los habitantes de Isla Duende.
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