Piiiii, Piiii. Buenos días, estamos en antena desde su programa favorito de noticias......
Otro amanecer mas, otro día mas, pero este es distinto, hoy es el gran día, hoy va a cenar conmigo.
Después de haberla llamado el día anterior, y concretar el restaurante y la hora, me dispongo a que el día pase lo mas rápido posible, estoy deseando de que lleguen las 10 de la noche para poder disfrutar de una gran velada con una magnífica compañía.
El día de trabajo fue de lo mas duro, la oficina en esta época del año, está de lo mas loca, con tanto encargo en vistas al mercado de otoño. Pero bueno..., el qué se le va a hacer, el trabajo, trabajo es, y mi vida empieza a partir del "toque de sirena" que me hace libre de responsabilidades profesionales.
19:00
Me dispongo a prepararme para la gran ocasión. No me gustaría llegar tarde, y quiero darla muy buena impresión, ya que llevo esperando esto desde hace mucho tiempo.
Me meto en la ducha, quiero relajarme, ya empiezo a notar los nervios del momento. Después un buen afeitado, tengo que intentar estar perfecto. La ropa la tengo preparada encima de mi cama.
Me he enterado del sitio al que vamos a cenar, es un sitio elegante, de muy buen gusto, "El viejo león" se llama. Restaurante francés, ambientado de época... en fin, un pastón, pero me da igual, la ocasión se lo merece. El traje me queda como anillo al dedo, estoy impecable, voy a arrasar, pero sobre todo... voy a ser yo.
20:00
Salgo de mi casa, me dirijo al coche. Abro, entro, introduzco la llave y... ¡¡¡Dios¡¡¡¡, !!!no puede ser¡¡¡, no arranca, "¡¡¡ vamos bonito!!!, ¡¡¡vamos bonito!!!, hoy no me puedes fallar, hoy no te puedes quedar sin batería", pero ni echándole piropos arranca. Bueno, hoy nada me puede estropear la cena.
21:00
Después de llamar a un taxi, llego a la calle del restaurante, le digo que me deje antes de llegar, al principio de la calle. Tengo tiempo de sobra y caminar un poco puede que me calme los nervios.
Vaya, empieza a chispear. Salgo corriendo a refugiarme, y... chofff, piso algo escurridizo, ¡¡¡no puede ser!!!, ¡¡¡pero como la gente es tan guarra!!!, si sacas de pasear al perro, ¡¡¡ten la decencia de recoger lo que el animalito hace!!!, ¡¡¡bién!!! ya estoy con el zapato lleno de..., bueno dicen que da buena suerte.
Menos mal que cerca hay un bar abierto, como sigo teniendo tiempo de sobra, entro para limpiar lo que parece ya imposible. Pido una cerveza para poder justificar mi entrada al baño.
Me dirijo al baño y limpio lo sucio, "¡¡¡puag!!!, ¡¡¡que asco!!!", me lavo las manos, ya que estoy aquí hago aguas menores, "¿que pasa?, no puedo subirme la cremallera del pantalón, ¡¡¡nooo!!!, se a enganchado con la camisa", me peleo con el pantalón, la camisa y conmigo mismo. Resultado: un siete en la camisa, la cremallera a medio subir y yo con cara de...., bueno esta noche no la puede estropear nada.
Me remeteré un poco mas la camisa en el pantalon, y para que no se vea que tengo la cremallera a medio subir no me quitare la americana y punto.
Me vuelvo a lavar las manos, pero esta vez el agua sale con más fuerza y me salpica en una zona bastante comprometida, ¡¡¡parece lo que no es!!!, miro y veo el secador de manos, mmmmmm, si, creo que será lo mejor. Oriento el tubo del secador a la zona en cuestión, y la zona en cuestión al secador, no paro de darle al botón para que no detenga el funcionamiento. ¡¡¡Parece que resulta!!!, ¡¡¡Mr Bean es un genio!!!.
Ya casi seco, entra alguien en el baño. Simplemente abre la puerta, ve la escena, (yo con la americana quitada, el siete en la camisa, la cremallera a medio subir, la zona aún húmeda, orientando esa parte del cuerpo al secador, al que no paro de darle al botón para que no se pare...), me pone cara de búho, y se va corriendo intentando asimilar lo que sus ojos han visto.
Miro el rejoj y... ¡¡¡ya casi es la hora!!!, me voy corriendo, pago la cerveza que pedí y que con el tiempo que me ha llevado todo ya esta caliente.
22:00
Allí llega ella, ¡¡¡está espléndida!!!. Me echo un último vistazo disimuládamente, estirándome la americana, y me dispongo a darla un par de besos.
Ya, dentro del restaurante, pedimos lo que vamos a cenar. Mientras charlamos de como nos van las cosas y de lo que nos gusta o de lo que odiamos. Este momento es genial, estoy conociendo un poco mas, a una persona excepcional. Hoy nada puede estropear esto.
Primer plato
La verdad es que está exquisito, entre bocado y bocado todo son risas, miradas de complicidad y buen ambiente. La verdad es que estoy muy a gusto, aunque la americana me está dando un poco de calor, pero mejor puesta, así no se nota nada.
Segundo plato
De segundo me decanté por un magré de pato con salsa de frambuesas, está delicioso, me dispongo a comer un bocado de este gran manjar, cuando escucho..."Joaquín, se te ve algo acalorado, ¿porqué no te quitas la americana?"
De repente, el delicioso bocado se convierte en maligno, se va por donde no debe y me atraganto, ¡¡¡no puedo respirar!!!, me levanto de la mesa impulsívamente agarrándome la garganta. Veo como alguien se acerca, me desabrocha la americana y me hace la maniobra de Heimlich.
El maligno bocado sale disparado de mi boca, cayendo en el plato de sopa de una señora, salpicándola la cara. La señora, por acto reflejo agita las manos, y una de ellas, sin querer, golpea en cierta zona a un camarero que pasaba por allí. Este, el camarero, dolorido, deja caer la bandeja que contenía cafés, con tan mala suerte que caen en una mesa, quemando a dos personas que también estaban disfrutando de la velada, estos se levantan empujando las sillas, con tan mala fortuna que un comensal que venia del baño se tropezó con una de ellas empujando así a un camarero que se disponía a flamear un crêpe, desviando la orientación de la llama del mechero al pelo de una dama, que se puso a dar, mas que gritos, alaridos. ¡¡¡¡SPLASHHHH!!!!, una jarra de agua que el meître afortunadamente tenia a mano acabó con todo lo sucedido.
Me doy cuenta de la situación, estan todos mirandome, yo todavia estoy con las manos en la garganta, la persona que me hizo la maniobra de Heimlich aún me tiene agarrado, y ella, todavia con el tenedor en alto, un trozo de carne pinchado en el, y la boca abierta, se da cuenta de que tengo la cremallera a medio subir y un siete en la camisa.
Después de pagar la cena y los desperfectos causados, salimos del restaurante, y me dispongo a pedirla disculpas:
- Mira..., esto no ha salido bien, lo siento mucho. La verdad es que..., bueno, creo que esto no tiene explicación posible. Encantado de haberte conocido, espero que te vaya todo muy bien en la vida...
- ¿Como que me vaya muy bien en la vida?, ¿es que no vas a volver a quedar otra vez conmigo?
- Perdona...¿como has dicho?
- Joaquín, ¡¡¡me lo he pasado en grande!!!, jajajajajajajaja, la verdad es que pienso en lo que ha pasado y no puedo contener la risa, jajajajajajajaja
- Pero si..., bueno..., yo pensé que...
- ¡¡¡Hacia tanto tiempo que no me lo pasaba tan bien!!!, siempre me están rondando chicos estirados, sobrios y que miran más la apariencia y el físico que lo que llevamos dentro. Pero tu eres distinto, bueno..., al principio la verdad es que parecías tan estirado como ellos, pero la charla que tuvimos durante el primer plato, me ha ayudado a conocerte un poco mas... y el espectáculo que se ha formado... ¡¡¡la verdad es que ha sido muy gracioso!!! jajajajaja. Ya sé porque llevabas la americana puesta, pero prometo no hacerte mas preguntas, por lo menos hoy..., porque... habrá una segunda vez, ¿no?
- Si..., si claro, pero la próxima vez elijo yo el restaurante a derribar, ¿vale?
- Jajajajajajajajajajajajajaja
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Corazón: "¿Pero el que te pasa?, ¿es que no puedes tragar bien cuando te preguntan algo comprometido?, menos mal que durante la cena hablé yo"
Cerebro: "¡¡¡Es que me pilló de improviso!!!, por lo menos arreglé lo del pantalón, hasta que se me atragantó la pregunta, claro."
Corazón: "Bueno... seguimos formando un gran equipo"